Pluma Patriótica

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Conquistar la democracia en Coahuila

Es muy duro reconocer que, junto con el dudoso mérito que tenemos en Coahuila de ser uno de los pocos estados del país en los que jamás ha existido alternancia política porque siempre ha gobernado el PRI, no vivimos en un sistema democrático.

 

Puede parecer exagerado, pero no lo es. No solo es el asunto obvio de que en la pasada elección para gobernador se realizó un fraude contra el PAN, sino que hay que revisar las trayectorias de la mayoría de los integrantes de los órganos electorales locales, de los tribunales. de los sindicatos oficiales y de la Rectoría en la UAdeC para constatar que el priismo coahuilense es una reliquia nacional que ilustra perfectamente el concepto de partido de Estado. Si a eso le agregamos una cobertura mediática, en términos generales y con honrosas excepciones, ampliamente complaciente y subordinada, controlada gracias al manejo discrecional y arbitrario del gasto en publicidad de los distintos niveles de gobierno, no podemos concluir otra cosa que la democracia en Coahuila hay que construirla y conquistarla.

Esta situación es tanto más inadmisible conforme los cambios nacionales e internacionales hacen cada vez más anacrónico vivir así. No solamente el triunfo contundente de Juntos Haremos Historia (Morena, PT, PES) y Andrés Manuel López Obrador en 2018 modifican por completo el escenario, sino que también existe un cambio cultural cada vez más extendido y arraigado, que ha dado lugar del mismo modo a posiciones críticas en amplios sectores de la población y al rechazo de las anquilosadas formas de hacer política del PRI. La solidaridad masiva con el profesor Gustavo García, encarcelado en forma absolutamente demencial por órdenes del gobernador, da cuenta de que vivimos en un sistema político local cada vez más anacrónico e inaceptable.

Cada Pueblo tiene que escribir su propia historia, y la democracia, la libertad, la justicia, como le gusta parafrasear a López Obrador, no se imploran, sino se conquistan. Y añadiría: tampoco caen del cielo o como resultado de un triunfo nacional solamente. Tenemos que hacer la lucha aquí mismo, con nuestros propios recursos, militantes y demandas. Ese es el gran reto de Morena en Coahuila: conquistar la democracia para nuestro estado.

No es una tarea sencilla.  El control que la fusión PRI-gobierno ejerce sobre todos los ámbitos de la vida pública hace complicado la organización. En instituciones públicas, en las universidades, en el magisterio y también en las colonias y ejidos, opera una enorme maquinaria que exige lealtad al PRI por todo tipo de métodos.

Al mismo tiempo, la polarización política conlleva a que sectores de la clase media, que habían apoyado al PAN o a Morena (especialmente profesionistas, universitarios y burócratas) han migrado electoralmente y cerrado filas con el priismo, en un alineamiento nuevo donde las víctimas de campañas mediáticas y de constatar que “primero los pobres” no era un slogan, sino política pública, deciden hacer equipo con un partido que rechazaban de plano en elecciones previas.

Finalmente, también es un gran reto el que Morena se encuentra en medio de una situación especial de desgaste, resultado del abrumador y repentino triunfo de nuestro partido, que pasó de apenas estar logrando el registro, a ser el principal partido de México y el segundo en número de votos en Coahuila. Esto llevó a muchos cuadros a diversas responsabilidades como servidores públicos, al mismo tiempo que se agudizaban conflictos entre dirigentes nacionales, acompañados también de conflictos locales. Como resultado de ello, tenemos un partido que no ha podido renovar sus órganos de dirección conforme al estatuto, ni ha podido mantener activos las diversas instancias de su institucionalidad.

No obstante, también tenemos grandes expectativas y posibilidades de tener éxito. Una parte crucial es que ahora existe un nuevo horizonte para reactivar el partido. Surge de un pacto entre muchos dirigentes nacionales, de diversas tendencias, que representan a la gran mayoría del morenismo y delinea una ruta clara para reiniciar la afiliación, volver a formar comités y realizar asambleas que nos doten de una institucionalidad legítima y eficaz. Es, en cierto modo, empezar otra vez de cero, volver a construir nuestro partido.

No obstante, la principal ventaja que tenemos, nuestra principal fuente de optimismo, es la extraordinaria respuesta popular al gobierno del compañero Andrés Manuel López Obrador, y a su pedagogía política incansable. Miles de personas se levantan escuchando la mañanera y se han venido politizando aceleradamente. Hoy, como nunca, los asuntos públicos son reconocidos como de interés propio por más y más personas, por lo que es indispensable que abramos el partido a esos miles de personas, llevemos a cabo una campaña mediática inteligente que contrarreste la manipulación a la que son objeto parte de las clases medias, construyamos comités de trabajadores, de estudiantes, de pequeños comerciantes y de campesinos, y pongamos a Morena a la altura de las circunstancias.

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