Pluma Patriótica

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De la impulsividad al fascismo

Después de haber vivido y estudiado por varios años en Holanda y haber asimilado la cultura y la mentalidad de ese país en mi adolescencia, deduje, al comparar nuestra naturaleza con la del Pueblo de los Países Bajos, que tanto en la colectividad como en el actuar individualmente los mexicanos somos muy impulsivos: primero hacemos, efectuamos, llevamos a cabo, y después reflexionamos. Contrario a lo que los neerlandeses y otros pueblos nor-europeos hacen; ellos primero piensan y reflexionan, luego actúan.

También he dicho que la triste y muchas veces mediocre colectividad “a la mexicana” (curiosamente no aplicable cuando nos vemos en situaciones de extremo peligro o emergencias) es producto de la división, polarización, clasismo, y racismo (abajo discutiré un caso no de la pluralidad) que ha permeado en todas las áreas del quehacer nacional. Ahora se vio en los partidos políticos, en específico al PAN, en detrimento de perseguir un bien común como debería ser si fuera congruente con sus principios.

Esto lo vi fehaciente y claramente en la firma de la ya tristemente célebre “Carta de Madrid” que trajo el siniestro partido —lo peor de la ultraderecha española y europea— VOX a través de su líder Santiago Abascal y que fue firmada por un grupo nutrido de senadores del Partido Acción Nacional.  Varios se negaron de forma congruente como Xóchitl Gálvez, quien manifestó en entrevista con Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela, que, por sus principios, aparentemente más de izquierda que de la derecha panista a la que dice no pertenecer (me pregunto: si es tan liberal, abierta y proaborto, pro-igualdad de género, pro-minorías sexuales y étnicas, ¿qué carajo hace en un partido de derecha como el PAN, aunque no se afilie?)  y se negó tan siquiera a presentarse con el señor Abascal.  Bien por ella. Mal por quienes ella dice representar.

Otros alabaron la firma y después lo reafirmaron, como la diputada por Querétaro Elsa Méndez, quienes siguen y seguirán instalados en la ultraderecha disfuncional mexicana, pues a gente como ella y como tantos otros panistas de cepa muy de la derecha, los racistas españoles de VOX ni tan siquiera les daban, por su antecedencia genética (tan indígena como la mía), el reconocimiento como semejantes e iguales a su tan admirado “Her-naco-rtés” (léase Abascal).

Otros, los más pueriles, firmaron dicho documento oportunistamente, como la polémica senadora Lilly Téllez, quien después se arrepintió (también oportunistamente) no sin antes soltar su característico y ya rutinario veneno anti-4T en su cuenta de Twitter mencionando las dos cosas de las que dice arrepentirse (hasta en esta red social es oportunista). Si para tener una representante en el Senado basamos nuestra confianza ciudadana en la mediocridad y puerilidad de una periodista que se vuelve senadora de la noche a la mañana y afirma que firmó sin haber leído, en verdad nos está viendo la cara de idiotas a nosotros, el Pueblo, pues eso es totalmente grave. ¡Es una representante popular!

La derecha está tan desesperada por no saber cómo ganar adeptos ni cómo redimirse con el Pueblo mexicano por tanto daño que han hecho la mayoría de sus gobernantes con malas decisiones desesperadas (como esta), echándose la soga al cuello y luego reculando. Así lo hizo de tal manera que Julen Rementeria, quien ocasionó todo este numerito que les ha afectado tanto por el escándalo mediático desatado, y posteriormente culpó al responsable de las redes del PAN, Christian Camacho, un personaje de quien nadie tenía idea de su existencia, para tener un chivo expiatorio.

Y hoy, como si no tuviera consecuencias, se arrepienten y piden hasta disculpas porque “no supieron leer”. Creo que son tan acríticos e impulsivos que no pensaron ni un momento en las consecuencias que dentro de su partido y la opinión pública esta acción iba a tener; peor aún,, la masiva denostación y escarnio público del que están siendo víctimas. No se lo deseo a un partido que pudo llegar a ser una oposición digna porque aún hay gente valiosa en sus filas.

Además, pensar que en México se puede comparar la realidad y actualidad Europa -en específico en España- es un error, pues el surgimiento de abortos políticos como VOX, por muy de ultraderecha que sean, tienen una muy peligrosa y absurda, pero válida antecedencia. México está muy lejos de esa realidad, por mucho que la diputada Méndez diga inocentemente que debería haber un “VOX México”. Asusta su inconsciencia.

Cómo me gustaría debatir con este señor Raúl Tortolero, panista y presidente del Movimiento Cristiano Conservador Latinoamericano en México para discutirle todas sus incongruencias,  cuando se refirió hoy con Julio Astillero en entrevista que el “(actual) gobierno federal tiende a centralizar tanto las cosas” como en Venezuela (sic) o “militarizar los espacios que corresponden a los civiles”, o a que el “matrimonio entre personas del mismo sexo no es matrimonio “o hablar de “los derechos de los niños antes que de los derechos de las familias homoparentales”. ¡Todo son febriles tergiversaciones! En verdad no sabe de lo que habla. O no tiene idea. O más bien, tiene solo una idea totalmente ultraderechista, ultracatólica. Y con lo del aborto recién y afortunadamente aprobado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, dice además que “es católico el 77% de los mexicanos, y los protestantes que se les puedan sumar, entonces México es un país “provida”.” Si así fuera -y qué bueno que no lo es- no habría tanta necesidad de legalizar el aborto como un problema de salud y de los derechos civiles de las mujeres. Además, y eso se sabe a la perfección, una gran parte de los católicos y cristianos que hay en México son solo nominales, se van mucho más por la superstición y la tradición, y por fortuna no se dejan someter por la ominosa parte más conservadora de la Iglesia o de la derecha. Además, como si su iglesia no fuera la que ha violado y traumado a tantos niños, como si no hubiera sometido por siglos al Pueblo mexicano, como si hubiera luchado por la igualdad y la democracia, como si fuera tan inocente y hubiera seguido los preceptos de Jesucristo como mesías de los pobres y de los desvalidos. Siempre he dicho: si Jesús (a quien admiro como líder rebelde y procurador de los pobres) pudiera ver los horrores que se han hecho por las Iglesias en su nombre, ¡todos seríamos judíos! ¡Qué vergüenza para ellos!

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