viernes, 17 abril 2026
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Los datos en la seguridad y el cambio de paradigma

Sobre el peso de los datos en la seguridad y el cambio de paradigma en la formación de mandos

El reciente anuncio de la Presidenta Claudia Sheinbaum sobre la reducción del 45% en homicidios dolosos entre 2024 y el primer trimestre de 2026 representa un hito estadístico que merece un análisis cuidadoso. Al mismo tiempo, la creación de la Escuela de Mandos busca una transformación estructural de las fuerzas de seguridad.

Más allá de las cifras y los nuevos proyectos, este anuncio invita a reflexionar sobre la complejidad de lograr la pacificación de México tras décadas de abandono en el periodo neoliberal.

La magnitud de la cifra es, sin duda, esperanzadora. Una reducción cercana a la mitad en los homicidios intencionales en un periodo relativamente corto sugiere que las estrategias implementadas —atención a las causas, fortalecimiento de la inteligencia y coordinación con las entidades federativas y corporaciones— están dando resultados.

De consolidarse esta tendencia, México podría estar ante un punto de inflexión, alejándose de los máximos históricos del pasado reciente.

No obstante, aunque la tendencia a la baja se mantenga, persiste el reto de reducir la percepción de inseguridad, que en algunos casos sigue un camino distinto al de las estadísticas.

La reducción del 45 % a nivel nacional obliga a redoblar esfuerzos para que este cambio de paradigma también se refleje en lo local, donde en algunos contextos los homicidios persisten o incluso aumentan.

Asimismo, este anuncio refuerza la necesidad de atender otros delitos de alto impacto, como las desapariciones, la extorsión y la violencia contra las mujeres, así como contra sectores especialmente expuestos, como periodistas y activistas.

El pueblo de México recibe esta noticia con esperanza, consciente de la importancia de sostener y profundizar este rumbo.

En este contexto cobra especial relevancia la segunda parte del anuncio: la creación de la Escuela de Mandos. La disminución de los homicidios no puede atribuirse solo a acciones tácticas; requiere también una profunda profesionalización de quienes dirigen las corporaciones de seguridad.

Durante años, uno de los principales desafíos ha sido la falta de preparación, la corrupción y la alta rotación de mandos medios y superiores. La Escuela de Mandos busca romper ese ciclo, formando liderazgos con enfoque en derechos humanos, inteligencia, análisis delictivo y cercanía con la ciudadanía.

Este proyecto educativo constituye, en esencia, una apuesta por la institucionalización de la seguridad. A diferencia de las medidas coyunturales, una escuela de formación continua tiene el potencial de consolidar una carrera pública en el sector de la seguridad ciudadana que trascienda los cambios de administración.

Si logra posicionarse como un semillero de liderazgos íntegros y capacitados, podría convertirse en el pilar para seguir avanzando en la reducción de delitos.

El anuncio de la Presidenta Sheinbaum representa así un parteaguas: la significativa tendencia a la baja en homicidios dolosos y delitos de alto impacto ofrece una base para la esperanza, mientras que la Escuela de Mandos refleja la comprensión de que no puede haber seguridad duradera sin personal debidamente preparado, confiable, íntegro y capaz.

México no solo necesita menos delitos, sino mejores policías y mandos, pues son quienes conforman y encabezan nuestras instituciones de seguridad. Si ambos frentes avanzan de manera articulada, el primer trimestre de 2026 podría recordarse no solo por sus cifras, sino como el momento en el que se sembró la semilla del punto de inflexión hacia la pacificación del país.

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