Pluma Patriótica

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De la libertad al sobresalto

Hoy me desperté sobresaltada, pensando en lo que debería estar sintiendo mi Cabecita de Vaca. Deben tener en cuenta que mi Cabecita es una persona sumamente emotiva, que se descoloca muy fácilmente. Piensen además que ya se veía como un presidenciable y que tenía muchísimos planes para el futuro. ¡Imagínense lo que fue para él ver exhibidas todas sus propiedades, pensar que van por las que tiene en los paraísos fiscales, saber que en EUA lo están investigando y que le están achacando unos crímenes atroces (que por supuesto son una gran fabricación)! Y no sólo eso: tener que esconderse sin que se vea que se esconde. Hacer como que está trabajando cuando está huyendo. Tener que ampararse cuando es inocente. O sea, fingir que estás feliz en tus oficinas, mientras te lleva la fregada y andas a salto de mata; es todo un viacrucis para él, y desde luego para su familia, que no pueden separarse de él ni un minuto, ¡de tanto que se quieren! 

Esto nos tiene muy preocupados a todos, porque la verdad no estamos acostumbrados a este trato. Esto solo lo veíamos cuando se trataba de venganzas ya muy cantaditas. Casos como el de Raúl Salinas eran muy extraños. Pero todo en esa familia lo era. Así que lo tomamos normal. Pero por lo general, en nuestro nivel todo se maneja con mucho decoro y gentileza. Porque toda nuestra gente es muy pero muy educada. Podremos no leer mucho o no ser muy cultos. Pero por lo menos educados sí, salvo lozanos, digo, excepciones. 

Yo no sé si ustedes se han fijado, pero desde hace tiempo tengo la impresión de que las cosas como que están cambiando. Puede ser que me equivoque, pero siento que hay como una obsesión por combatir prácticas y esquemas de trabajo que tienen AÑOS realizándose como si nada y de pronto resulta que les afecta, ¡y uno la verdad se siente muy mal porque nos sentimos un poco rechazados por cierta gente, que antes nos veía con respeto y con admiración! De pronto, siento que hasta nos ven como gente malvada o cínica. Y la verdad, podremos ser lo que sea, pero a nadie le gusta que lo vean así. Ayer por eso lloré media hora, mientras me daban un masajito. Me entró la tristeza y yo sé que fue por eso. Se siente feo que te vean de reojo cuando propones una rifa, por ejemplo, y sientes que todos te van a querer pedir cuentas. Porque no sé si lo han sentido, pero como que todo el mundo trae ese síndrome. Cuánto costó no se qué, cuánto se pagó por no se cuánto. ¡Y como les digo, antes era ooootra cosaaaa! ¡Nos sentíamos taaan libres! 

En fin, a lo mejor los pongo tristes con cosas que no existen, y solo es un tema de hormonas. Ojalá que sean las hormonas. ¡Diosito, esta vez sí hazme el milagro! Es todo.

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