Pluma Patriótica

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Delirios de censura

Delirios de censura

La participación de Denisse Dresser en la Mañanera del miércoles 29 de enero sacó a relucir no sólo el profundo talento del Presidente en materia comunicacional, sino también la profunda crisis que vive la oposición. En un acto de dulce ironía, vimos en vivo y a todo color a la doctora Dresser usando su libertad de expresión para decir que la libertad de expresión está en crisis. Enfrente de las cámaras nacionales, teniendo prácticamente para sí misma una audiencia presidencial, en un espacio diseñado para que el periodismo nacional pueda cuestionar directamente al Ejecutivo Federal, la doctora Dresser cantó sones de censura.

El Presidente no sólo la atendió con amabilidad, sino que además dio cátedra de derecho administrativo (una habilidad que poco se le reconoce): si el proyecto de ley es real, viene de una entidad con autonomía. Sería hasta un despropósito que él la conociera de antemano. Y suponiendo que tuvieran intenciones de presentarla, quien tiene facultad para ello es el titular del Ejecutivo (y los y las legisladoras). En el primer caso, sencillamente el Presidente no accedería; y en el segundo, habría que ver si la bancada de Morena tendría fuerzas y razones para ir en contra de una posición presidencial históricamente a favor de que todas y todos digamos lo que pensamos. El escenario se antoja, cuando menos, dudoso; y cuando más, delirante.

La oposición no ha terminado de entender que, en efecto, no somos iguales. Insisten en enmarcar comunicacionalmente al Presidente como si fuera un fraude; uno de ellos, vestido de pueblo. Como un lobo picarón que supo vestirse de oveja para darse un festín. Mientras sigan operando bajo el supuesto de que, en el fondo, nadie puede escaparse a su verdad neoliberal y a sus causas y consecuencias egoístas, encarnadas en todas y cada una de las personas que caminan esta Tierra, seguirán siendo inofensivos y, cuando más, risibles. 

La Cuarta Transformación no está exenta de errores y mejoras; uno de ellos es el profundo refinamiento que debe tener en materia de trato a las víctimas, a quienes nunca se les debe regatear el dolor en sus corazones. Pero confundir errores propios, ya reconocidos al interior del movimiento por sus sectores más avezados, con un espejo que refleja la miseria propia del conservadurismo más rancio, no sólo es un despropósito: es un delirio impune; una herida abierta que dice más del dolor de los desplazados que de los vicios de nuestro Presidente.

 

Mercurio Cadena. Abogado que codea, especializado en administración proyectos públicos 

@hache_g

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