jueves, 30 abril 2026
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EL AIFA: todo lo que el NAIM no fue

La cumbre del neoliberalismo y su corrupción, y tal vez algo de lo que difícilmente podríamos recuperarnos, iba a ser la construcción del “Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México”, el NAIM al que tanto le lloran opositores y chayoteros, obra faraónica y opaca que le costaría al Pueblo 300 mil millones de pesos, al inicio, porque con las prácticas de sobreprecio en las obras, se estimaba que podría duplicarse o triplicarse el costo inicial, es decir, hasta 900,000 MDP.

Y, por si fuera poco, derivaría en la clausura de la base militar de Santa Lucía y del Aeropuerto Internacional Benito Juárez, para fraccionarlo y crear un nuevo “Santa Fe”. El pastel ya lo tenían repartido, pero no contaban con la llegada de la Cuarta Transformación al poder.

La apertura del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) es un logro de las y los mexicanos que creen en la grandeza de nuestra nación.

Esta magna obra se construyó dentro del tiempo y con el presupuesto autorizado, sin generar deuda, con el cuerpo de ingenieros de la Secretaría de la Defensa Nacional por delante y con más de 120 mil obreras y obreros contratados durante el tiempo que duró su obra. Es el talento nacional el que ha edificado este aeropuerto de clase mundial, el más grande de nuestro país y de los más importantes en América Latina.

75 mil millones de pesos es el costo de su edificación, a esto le podemos sumar los 100 mil millones de pesos que se pagaron por concepto de indemnización a las empresas debido a la cancelación del aeropuerto que se construiría en Texcoco, y aún así se puede decir que para el erario público hay un ahorro de 125 mil millones de pesos, mismos que se invierten en los mil quinientos kilómetros de vías férreas por el que se conducirá el Tren Maya, en el sureste mexicano.

El General Felipe Ángeles fue un hombre ilustrado, humanista y muy cercano a Francisco Villa, ponderó por sobre todas las cosas el valor de la vida, aun en tiempo de la revolución mexicana, y en honor a él que se le da nombre al nuevo aeropuerto y a la Ciudad Militar que se ha edificado con él.

Centros Comerciales y Educativos, un Hospital Militar y un Corredor Turístico que alberga a tres museos, el Militar de la Aviación, el Ferroviario y el Paleontológico sobre el Mamut son parte de este enorme complejo que cumple así una promesa más del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

La Cuarta Transformación libra batallas muy férreas contra los conservadores en el marco jurídico que constantemente se modifica en beneficio de los más necesitados, en la transparencia de la administración pública para librarla del cáncer llamado corrupción, en el combate a la violencia a través de una política social humana e integral, y ahora en la materialización de grandes obras de infraestructura para el desarrollo y progreso de la nación.

El AIFA es la prueba material de que si se gobierna con honestidad y con el apoyo del Pueblo, México será un mejor país para todas y todos por igual. Y fue fundamental este apoyo a la obra porque durante su construcción, con todo y pandemia, los opositores a la Cuarta Transformación no se cansaron de atacar la obra en todo momento…

…Que si un cerro impedía el despegue y aterrizaje de los aviones; que no se debía invertir en la obra porque se debía invertir en la vacunación (hecho que se logró como pocos países en el mundo); que si la torre de navegación estaba inclinada, aunque todo resultó ser una muy mala edición de Photoshop hasta demeritar los rasgos culturales con los que se adornarán los baños de la instalación.

Para todo tienen un pero, para todo tienen una contradicción, queda claro que la oposición se quedará viendo y seguro tarde o temprano usará y gustará del AIFA, construido con la voluntad política del Pueblo de México y que se preparen porque a la vuelta de la esquina viene la Refinería Olmeca de Dos Bocas, Tabasco y el Tren Maya.

La estructura principal del AIFA, donde estarán todos los pasajeros, tiene 65 mil toneladas de acero y el total del concreto utilizado en la obra equivale a la fabricación de 57 Estadios Azteca, de esa magnitud es el peso de esta mega obra construida con las manos del Pueblo, con los impuestos del pueblo y para beneficio del pueblo.

El AIFA es una realidad y es todo lo que el NAIM, para tristeza de una cúpula perversa, no fue.

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