martes, 28 abril 2026
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El circo de la oposición y sus bufones

La victoria de Andrés Manuel en las urnas hace poco más de tres años fue un suceso de sentimientos encontrados. Para los simpatizantes y militantes, a pesar de saber que lo dimos todo, y que hasta se sentía en el aire la victoria, aún teníamos cierta incredulidad. Los adversarios lo veían venir, eran conscientes de que no podían hacer nada para evitarlo, pero los agarró en curva al margen. Eso sí, sin importar que esa victoria haya representado esperanza o zozobra para el lector, lo que para todos era una certidumbre es que lo que venía era una guerra política. Pasaron unos meses en los que la derecha se hacía la mustia, la republicana, la políticamente madura; pero, eventualmente, la tensa calma iba a tener que terminar. Muchos nos pudimos haber imaginado un Game Of Thrones a la mexicana, que tal vez íbamos a presenciar un tira y afloja digno de ver. Los simpatizantes de la Cuarta Transformación nos llevamos otra sorpresa; la oposición es un circo, y entre todos sus payasos sólo uno tiene maquillaje.

Parece chiste, pero es anécdota, o tal vez fábula; pues una vez que todas las bestias que nos gobernaban y manipulaban con brutalidad se cayeron de su pedestal, se fueron haciendo tan chiquitos que hasta nos sorprende que los de antes hayan aplazado la verdadera transformación por tantas décadas. Entre toda esa fauna han resaltado en los últimos días dos: el apodado Lord Montajes y su colega Brozo, un payaso que hace pocos días se jactó de siempre haber sido un payaso. Porque sí, tan desubicados están los actores políticos de antes que ya hasta resaltan más personajes de la farándula (del caso de Quintana Roo ya ni hablamos).

Pues resulta que, a falta de creatividad, o pruebas, o argumentos, o de todo por parte de la coalición Va Por México que demerita el actuar de la Cuarta Transformación. la maquinaria de la derecha decidió soltar a sus payasos favoritos. Ya llegados a estas alturas sabemos que más que una serie de alto presupuesto estábamos viendo un episodio de La Rosa de Guadalupe. Tanto Loret como Brozo ya tienen su historial. Tan descarado era el viejo régimen, que a los pocos días el Presidente López Obrador demostró que muchos conductores de televisión, incluyendo a nuestros protagonistas de hoy, eran mantenidos a costa de dinero público. Los números de Televisa no daban, ellos mismos se daban cuenta, pero a final de cuentas el viejo régimen les ajustaba los números de la única manera que sabían.

Era de esperarse que, cortando el flujo, muchos se tendrían que despedir, como en efecto pasó. Mientras que unos daban mensajes de agradecimiento y recogían sus cosas de manera más o menos honesta, estos dos incluso se dieron el lujo de alegar persecución política. Es de reconocer que se apegaban a su papel. A diferencia de quienes no paran de hacer uso de su libertad de expresión dentro de nuestro país para denunciar que no hay libertad de expresión, ellos decidieron hacer lo propio en Estados Unidos, para de menos no verse tan payasos. Así fue como estos dos decidieron emprender su propio negocio, intentando engatusar a nuestros paisanos contra la transformación. Como era de esperarse, tuvieron una pequeña falla de cálculo, pues resulta que la gran mayoría tuvo que pasar infortunios tratando de hacer vida en el país vecino nada más y nada menos que por culpa del régimen del que ellos eran parte; ¿quién les iba a creer a los pobres diablos?

Pero, como buenos whitexicans, hicieron gala de su nula capacidad periodística para desmontar a la Cuarta Transformación a punta de investigaciones periodísticas, que nunca llegaron a nada, si no es que a dar risa. Hay que darles algo de crédito; ya ha habido auténticas gigantes del periodismo de investigación, como Anabel Hernández, que han reconocido haberle buscado de todo a López Obrador, pero nunca le han encontrado nada. Siendo ese el caso, obviamente dos payasos que han dedicado sus carreras profesionales a armar montajes televisivos no iban a tener esperanza.

Después de unos cuantos años desperdiciados en descontextualizar mañaneras, se sintieron listos para entrar de lleno en el oficio del periodismo de investigación. Pero lo que se suponía debía ser una serie de golpes certeros contra la Cuarta Transformación, llegó a ser algo aún más revolucionario: los genios descubrieron un nuevo género de comedia. Ya los mexicanos en general, simpatizantes o no de AMLO, sabemos que lo que venga de la oposición no es más que puro circo, la única diferencia es que unos solo los vemos humillarse solos mientras que del otro lado no esperan la oportunidad de defenderse con el ya tradicional “pero es capaz”. Así fue como hace unas semanas llegó el primer chisme de lavadero. Al ver que de plano el presidente no tiene ni deudas en Coppel que le encuentren, se fueron tras los hijos.

Habiendo pasado el fiasco de Chocolates Rocío y Sembrando Vida, en el que se demostró que Aristegui y Proceso no son lo que eran antes, Lord Montajes se soltó a hacer lo propio, y decidió quedar en ridículo una vez más. Arremetió diciendo que uno de los hijos del Presidente vivió en una casa que según fue propiedad de un ejecutivo de una empresa contratista de Pemex con su esposa y que hay tráfico de influencias. Si bien es cierto que aún hay algunos haciendo circo en la oposición presentando denuncias patito en la FGR y hasta en Estados Unidos, es más que claro que el asunto no pasó a mayores. La transformación no se ha frenado. Ya todos sabemos el modus operandi de la oposición, solo saben hacer chismes y panchos.

La casa perteneció a un ejecutivo de Baker Hughes, sí, pero que dejó la empresa en 2019. La compañía naturalmente no tiene nada que hacer administrando casas particulares de empleados en todo caso. Imagínense a una empresa que administra negocios en más de 120 países dedicándose a esos pormenores. Tal y como retuiteó el propio José Ramón López Beltrán, de todas las casas que llegaron a habitar funcionarios públicos, encontraron la única que no fue conseguida con dinero público. Es más, lo que resulta inverosímil es que, siendo tan grande como es el país, no hayan encontrado un caso de corrupción de alguna dependencia. A nadie sorprendería que lo encontraran, pero parece que ni Lord Montajes, ni Brozo, ni ningún otro actor del viejo régimen tiene la capacidad, o las ganas, de encontrar algo con lo que de menos hacer algo parecido a una crítica seria.

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