junio 15, 2021

Pluma Patriótica

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miércoles, 12 febrero, 2020

La revolución postergada

El 20 de noviembre supone un año más de una revolución postergada. De haber sido efectiva, no tendríamos razón de debatir, empezando por el presidente mismo, tópicos que se suponen subsanados. México sigue padeciendo analfabetismo e insalubridad pero, sobre todo, la brecha social no ha sido superada.

La justicia social quedó en el tintero. Los que terminaron e institucionalizaron la revolución prefirieron desarrollar mecanismos que les permitieran afianzarse en el poder. Derrocaron un caudillo para enquistar un partido cuya prioridad fue trabajar para los suyos y para aquellos dispuestos al clientelismo y corporativismo. Lo peor, sus formas fueron imitados por aquellos que se decían oposición.

Sobra decir que en ello se institucionalizó una corrupción que olvidó los preceptos y reclamos de todos los actores de esa que debió suponer la transformación final del país. Era la tercera y debió ser la vencida.

Por eso la promesa de una cuarta transformación. Una que permitió que la República empiece a comprender que la soberanía le pertenece, que el sufragio tiene utilidad, pues es a través de este que deben ser canalizadas todas las inquietudes del colectivo social. Hemos tenido suficiente violencia como para convocar una nueva.

Esta, en México, se ha expresado, históricamente, a través de tres revoluciones pero también de una guerra sucia, un levantamiento indígena y las autodefensas provocadas por la guerra contra el narco. 

Todo, en conjunto, dio cuenta del hartazgo que se tiene de un status quo desfavorable no solo para el México profundo, sino toda esa mayoría que eligió un cambio de régimen, una nueva y última Transformación que llegó a través del voto y que tiene la oportunidad de finiquitar esa revolución postergada. 

Firmamos un nuevo tratado social con uno de los gobiernos más votados y representativos de la historia. Por igual nos representan académicos y expandilleros, ricos y pobres, estudiados y no. Todos los capitales y campos sociales tienen voz en este México que por nuevo, los del viejo expresan un miedo que de ser subestimado puede ser peligroso. Desde el día uno han tratado de hacerlo caer en el desprestigio. 

Las expectativas siguen altas. Todos ahora están al pendiente de la República pues ya han probado que es para todos y de todos aquellos que quieran participar de ella pero primero hay que reparar en que es tan heterogénea como la sociedad misma.

Procuremos una convivencialidad a la altura de nuestras expectativas. ¿Tenemos derecho a exigir? Si. ¿Tenemos derecho a cuestionar? También, pero en su justa dimensión, fuera del clasismo y racismo que se sigue manifestando desde la víscera de la ignorancia. Este es el reto de la Cuarta Transformación. Debe mantener la politización de la cosa social para que la revolución sea completa y pronto dejemos de lado las ideas de que solo el fuego puede combatir el fuego.

Josué Beltrán Cortez. Tijuanense liminar. Historiador metido a la antropología. Comentarista y analista del ethos social.

@BeltranCortez

Otros textos del autor:

-Evo

-Como vemos la violencia (y de otras formas de ser violentados)

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