Pluma Patriótica

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Morena ganó en los barrios de Saltillo

«Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino.»

Álvaro García Linera

En los sectores populares de la ciudad, Morena ganó la pasada elección denominada la más importante de la historia. En las secciones electorales de la franja suroriente y sur poniente de la capital de Coahuila (zonas donde habita el grueso de la población de los sectores populares y la mayoría de los electores de Saltillo) era inimaginable la respuesta de la ciudanía al proyecto de trasformación que encabeza el compañero Presidente Andrés Manuel López Obrador, a las y los candidatos a las diputaciones federales y a la alcaldía; por ser históricamente bastiones priistas.

Morena obtuvo resultados competitivos al enfrentar al partido hegemónico local, el Revolucionario Institucional, ganando 62 secciones electorales de 377; en 589 casillas quedó por debajo con una diferencia igual o menor del 5% de los votos con respecto, al primer lugar (PRI). Sin embargo, la zona norte de la ciudad, donde se ubican 52 secciones electorales de clase media alta y empresarial (que orgánicamente votaban por el Partido Acción Nacional, histórico opositor del PRI en Coahuila), optó por una alianza de facto dando un voto útil a su acérrimo rival (PRI) porque el PAN se había desdibujado en el panorama político local, lo que generó una elección de dos partes y no de tercios, como comúnmente sucedía en anteriores procesos electores en Saltillo. Por tal fenómeno del voto útil panista, el PRI arrasó la zona norte de la ciudad 3 a 1 en promedio a Morena en cada sección electoral.

No obstante, al panismo se le nubló la memoria por apoyar a su acérrimo rival en la actual elección local, olvidando el fraude electoral para gobernador en 2017, cuando el partido revolucionario institucional les fraguó descaradamente con el uso total del aparato gubernamental y fuerza pública para consumar una elección de estado.

Saltillo continúa dándole grandes resultados al Partido Revolucionario Institucional, consolidándose como su único bastión nacional, a pesar de su pésima actuación a nivel nacional. Se consolidó por el uso grotesco del aparato gubernamental perverso en los dos órdenes de gobierno: municipal y estatal, con un uso vulgar y descarado de los programas sociales estatales y municipales con fines electorales: despensas, burocracia y empleo temporal. La perversidad de las autoridades municipales en esta elección es tan grave que a su cuerpo de policía local los obligó a votar por el PRI y los amenazaron con el despido. Para hacer valer sus amenazas, desplegaron una estrategia ruin, miserable y totalmente fuera de la ley: le solicitaban a cada oficial de policía que acudió a ejercer su derecho le pedían una selfie con su rostro descubierto y la boleta tachada por el PRI dentro de la mampara. Las anteriores practicas demuestran un PRI desconfiado de la ciudadanía que les arrebate los intereses económicos que han fraguado en el ayuntamiento de Saltillo. Además, añadamos la escabrosa campaña mediática permanente de desprestigio de los medios de comunicación contra Morena y el compañero Presidente.

La compra, la coacción y la amenaza del voto al PRI no le alcanzaba para derrotar a Morena; sin embargo, lograron el triunfo por votación de la zona norte de la ciudad que prefirió a su acérrimo rival, que 4 años antes les hizo fraude y negaron votar por la trasformación, “convirtiéndose en lo que juraron destruir”.

Lo realmente sorprendente del proceso electoral en Saltillo es el cambio de las preferencias electorales de 2018 con respecto a 2021: los bastiones sectoriales priistas respaldan ya a la y los candidatos y al proyecto de la 4T, algo imposible de ver para un partido de izquierda.

“La clase media ilustrada” que votó por el compañero Presidente en 2018, ahora decidió votar en contra porque “no ha dado los resultados prometidos”; sin embargo, el proyecto es y será “por el bien de todos primero las y los pobres de México”. Es obligatorio hacer una restructura de Morena como partido político para incluir a todas las clases sociales y los sectores poblacionales que estén en contra de la corrupción, para explicarle a cada nivel poblacional el proyecto de nación que conduce la 4t y cuál es su relevancia dentro del programa de gobierno y de partido para los procesos siguientes. No obstante, es imprescindible que la renovación institucional del partido se logre para abrir los espacios y para continuar con un trabajo territorial y operativo permanente en los sectores, colonias y barrios de Saltillo donde se lograron resultados fenomenales, con un claro y estratégico acompañamiento al gobierno popular de la 4T. No se puede vivir todo el tiempo de luchas intestinas, que no aportan nada y solo dispersan y desgastan a los militantes y simpatizantes.

La lucha es territorial en las colonias y en los barrios, debemos continuar consolidando el proyecto de trasformación.

La elección pasada fue el último coletazo del dinosaurio: Morena en Saltillo y Coahuila debe unirse para arrebatar el bastión más preciado del priismo nacional (Saltillo) y ponerlo al servicio del Pueblo y no de las minorías inmobiliarias.

En los medios de comunicación y en los partidos hegemónicos del viejo régimen consideran que fue una derrota para Morena lo sucedido en Saltillo, pero esa premisa esconde el temor del despertar del Pueblo. Pudo ser una derrota electoral, pero es el triunfo del barrio.

¡Aquí no se rinde nadie!

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