viernes, 17 abril 2026
Hora: 8:09

Patriarcado de consentimiento

Dentro del neoliberalismo, existe el neoliberalismo sexual, que fomenta las desigualdades en las relaciones de género, relaciones que, fuera de contexto se puede percibir como relaciones entre personas que ya son libres, y que por lo tanto pueden pactar cualquier intercambio entre los cuerpos, pero realmente no es así, las mujeres se ven aún obligadas a consentir, no porque puedan, sino porque “debe”, como lo plantea la feminista inglesa Carol Pateman, en su libro El contrato sexual, porque a diferencia del contrato social —que es una historia de libertad (sujeta a las transformaciones jurídicas)—, el contrato sexual es una historia de sujeción, con la apariencia de la libertad de las mujeres, pero realmente vivimos en un patriarcado de consentimiento.

Así como en los contratos de servicios (¿han leído los términos y condiciones de las redes sociales? sería bueno, estamos realmente ante la vulneración de nuestra privacidad), los detalles están en la letra chiquita, en las suaves, sutiles y por lo tanto no visibles acciones culturales del patriarcado, que se reproducen, se estandarizan (en casi todos los países) y se integran en la vida cultural, recordemos las fiestas de “revelación de sexo” si hombres y mujeres son iguales ¿Qué sentido tienen? Y además siguen siendo los colores rosa y azul, para mujer y hombre respectivamente, los distintivos, y ahondando aún más, en verdad las mujeres tienen libre elección al momento de decidir ¿embarazarse o no? Exactamente no sé cómo surgió, pero desde hace algunos años a los niñas y niños se les llama “bendiciones”, así que ¿Cómo podrían las mujeres rechazar una bendición? Sería antinatural, así va el patriarcado del consentimiento, y como subraya la filósofa Ana De Miguel Álvarez, “…el amor romántico, que sigue situado en el centro del proyecto de vida de las mujeres, pero no en el de los hombres y genera situaciones desiguales en las relaciones afectivo-sexuales entre unas y otros.” Observemos al neoliberalismo en todas las esferas, pero especialmente en las desigualdades de género, porque el neoliberalismo sigue avanzando, invadiendo los cuerpos y las relaciones relaciones, y el discurso de la libre elección y del consentimiento, se introduce cada día a tu espacio vital, a tu casa, a tu cama.

Temas relacionados

Sobre el autor

Comparte en:

Comentarios