Por: Héctor Ochoa Moreno
A lo largo del último año, los esfuerzos del Gobierno de México, articulados en la estrategia de desarrollo económico del Plan México, han estado guiados por dos ideas clave para dimensionar su alcance. La primera: que una política industrial no puede construirse desde la coyuntura, sino sostenerse en una visión de largo plazo. La segunda: que esa visión requiere inversiones capaces de darle viabilidad y continuidad, al menos, durante la próxima década.
Bajo estas premisas, el pasado jueves la presidenta Claudia Sheinbaum, junto con el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, presentaron los avances del plan en el Museo Nacional de Antropología e Historia. Entre los resultados expuestos, destaca que el portafolio de inversiones asociado al objetivo de atracción del Plan México asciende ya a 406 mil millones de dólares, con el potencial de traducirse en alrededor de 1.6 millones de empleos.
Más allá de que se prevé que esta cifra continúe creciendo en los próximos años, su dimensión actual no solo refleja confianza en el país; también permite dimensionar la ventana de oportunidad que atraviesa la economía mexicana. Hoy, México mantiene una posición de ventaja frente a otras economías en su relación con uno de los mercados más grandes del mundo: el estadounidense. La cercanía geográfica, sumada a una profunda integración productiva, lo ha consolidado como su principal socio comercial y como un destino natural para los procesos de relocalización industrial.
Un indicador claro de esta posición es el comportamiento de la Inversión Extranjera Directa, que en los últimos años ha alcanzado máximos históricos. Tan solo el año pasado se ubicó cerca de los 41 mil millones de dólares. Sin embargo, para que el Plan México despliegue plenamente su potencial, será indispensable fortalecer la participación de la inversión nacional y de las empresas mexicanas.
En esa ruta se inscribe la conformación de comités promotores de inversión, uno por cada entidad federativa, también presentados en el marco de este evento. Presididos por mujeres, estos espacios incorporan el liderazgo femenino en la gobernanza económica y buscan fortalecer la interlocución entre el sector privado, los gobiernos locales y la federación, con el propósito de detonar inversiones y fomentar el desarrollo regional.
La inversión extranjera es fundamental, pero su impacto crece significativamente cuando se conecta con proveedores locales, con la innovación que se genera en el país y con nuestras propias capacidades productivas. Aumentar el contenido nacional de lo que fabricamos no es solo un objetivo industrial; es una forma de que más valor se quede en México, de fortalecer a las empresas nacionales y de generar mejores empleos.
Ahora bien, la inversión por sí sola no transforma territorios: requiere dirección estratégica e infraestructura que la haga posible. En este sentido, otro de los anuncios relevantes fue el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar, que contempla para 2026 recursos adicionales de carácter mixto por 722 mil millones de pesos, sumados a los ya previstos en el Presupuesto de Egresos, con la meta de que la inversión en infraestructura alcance alrededor del 2% del PIB, particularmente en sectores estratégicos como trenes, carreteras, puertos y aeropuertos, entre otros.
Este impulso cobra especial relevancia si se considera que México ocupa el lugar 51 en el Índice de Desempeño Logístico del Banco Mundial, pese a estar entre las 13 economías más grandes del mundo. Reducir esta brecha será clave para detonar nuevos polos industriales de manera equilibrada en el territorio nacional.
Aspirar a que México se ubique entre las diez economías más grandes del mundo exige, precisamente, esa combinación de inversión, infraestructura y articulación territorial. Si bien el Plan México requerirá seguir detonando mayores flujos de inversión, uno de sus activos más valiosos radica hoy en la comunicación sostenida con el sector empresarial y en la disposición de este a sumarse a una estrategia de largo plazo. Consolidar estos vínculos será fundamental para dar continuidad, al menos durante la próxima década, a una política industrial que busca transformar estructuralmente la economía mexicana.
@hector_ochoa_m
Chihuahuense, Licenciado en Derecho por la Universidad Averivent de México, cuenta con diplomado en comunicación política por la Georgetown University y diplomado en marketing político por la George Washington University, actualmente está cursando el Máster en Administración y Gestión Pública en la Universidad de Castilla-La Mancha. Fue Defensor de Audiencia en el Canal del Congreso de la Unión del 2019 al 2020 y actualmente es Director General de la agenda 2030 en México y Coordinador del Corredor Económico de la frontera Norte. Es Consejero Estatal de Morena en el estado de Chihuahua desde 2022.



