La historia del poder femenino ha sido la historia de la resistencia y de la inteligencia política. Cleopatra en Egipto, Isabel I en Inglaterra, Catalina la Grande en Rusia o Angela Merkel en Alemania transformaron el rumbo de sus naciones y redefinieron el equilibrio de poder de su época. Cada una de ellas combinó visión estratégica, firmeza y sentido de Estado para conducir momentos de crisis.
En el México del siglo XXI, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo encarna esa tradición de estadistas, pero en un escenario geopolítico de enorme trascendencia. Es la primera mujer en presidir la República en más de doscientos años de vida independiente. Fue electa con más de 36 millones de votos —la mayor votación en la historia del país— y hoy mantiene una aprobación superior al 78 %, según varias encuestas. Gobierna a más de 126 millones de personas en la economía hispana más grande del planeta y en la nación que funge como puente entre América del Norte y América Latina.
Sheinbaum no ha confinado su liderazgo al Palacio Nacional: lo ha llevado a cada rincón del país. Desde el 5 de septiembre de 2025 emprendió una gira inédita por las 32 entidades, recorriendo más de 30 000 kilómetros para rendir cuentas directamente a la ciudadanía. En su primera etapa visitó nueve estados en tres días:
- Guanajuato, acompañada por la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo.
- Aguascalientes, con la gobernadora María Teresa “Tere” Jiménez Esquivel.
- Zacatecas, junto al gobernador David Monreal Ávila.
- Durango, con el gobernador Esteban Villegas Villarreal.
- Sonora, acompañada por el gobernador Alfonso Durazo Montaño.
- Nuevo León, junto al gobernador Samuel García Sepúlveda.
- Coahuila, recibida por el gobernador Manolo Jiménez Salinas.
- Tamaulipas, con el gobernador Américo Villarreal Anaya.
- Veracruz, al lado de la gobernadora Rocío Nahle García.
En las semanas posteriores ha continuado su recorrido por Hidalgo (Julio Menchaca Salazar), Oaxaca (Salomón Jara Cruz), Quintana Roo (Mara Lezama Espinosa) y Yucatán (Joaquín “Huacho” Díaz Mena). En cada entidad ha convocado a miles de asistentes: el acto en Cancún reunió a más de 27 000 personas, un verdadero ejercicio con legitimidad popular.
La intención de la gira es clara: convertir el informe presidencial en una extensión del informe de gobierno, un acto de cercanía con la gente, escuchar a las comunidades y consolidar un modelo de gobierno de presencia territorial. Es también una demostración de fuerza política y de unidad nacional, donde el gobierno federal y los gobiernos estatales presentan avances en conjunto.
Uno de los ejes centrales de esta etapa ha sido enfrentar con valentía el mayor desafío histórico de México: la inseguridad. Bajo la coordinación del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, se ha reforzado la Guardia Nacional, se han realizado decomisos récord de drogas, armas y bienes, y se han desarticulado organizaciones criminales de alto impacto. La estrategia combina inteligencia, cooperación internacional y políticas de prevención social, mostrando que el Estado fortalece su presencia en zonas antes capturadas por la delincuencia.
Más allá de los números, Sheinbaum ha logrado generar identidad en un país donde las mujeres —y especialmente las madres— son líderes naturales de la familia mexicana. La simpatía que despierta entre niños y jóvenes es inédita: su imagen se percibe como cercana, pedagógica y ejemplar. No solo representa a una generación que rompe techos de cristal, sino que inspira a la próxima a participar en la vida pública.
Comparada con otras lideresas mundiales —Ursula von der Leyen en la Comisión Europea, Giorgia Meloni en Italia, Sheikh Hasina en Bangladesh y Mette Frederiksen en Dinamarca— Sheinbaum destaca por gobernar un país de peso demográfico y geopolítico considerable, con legitimidad democrática incuestionable y con resultados tangibles en economía, seguridad e infraestructura. En términos de legitimidad democrática y respaldo electoral, Sheinbaum sobresale frente a las demás, pues ninguna combina un mandato tan amplio, un territorio tan vasto y una proyección internacional tan determinante.
Claudia Sheinbaum no solo administra: dirige el rumbo histórico de México con visión científica, sentido jurídico y perspectiva de largo plazo. Ha sentado las bases de un Estado social de derecho fortalecido, ha proyectado a México como potencia emergente y ha devuelto confianza en la política. Por población gobernada, autoridad constitucional, respaldo popular y capacidad de transformación, hoy es legítimo afirmar que es la mujer más poderosa del mundo, admirada incluso por sus adversarios.




