Ciudad de México a 11 marzo, 2026, 4: 35 hora del centro.
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Subastar lo robado es devolver la dignidad

Nelyda Saldaña

En días pasados, durante la conferencia de prensa de la Presidenta Claudia Sheinbaum, se dieron a conocer las bases para participar en la subasta del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), que se llevará a cabo del 25 al 6 de agosto. Es sustancial mencionar que el Indep, materializa la recuperación de bienes provenientes de actividades ilícitas, para regresarlas al uso colectivo, confrontando de manera directa el despojo sistemático que ha sufrido en administraciones anteriores.

Esta política se puede definir como parte de una economía moral, concepto adoptado y abrazado desde la administración del Presidente López Obrador, y que no solo funciona como una correcta administración de los recursos, sino también una reivindicación del valor de lo público, dando un uso ético y legítimo a lo que ha sido decomisado, lo que ayuda a consolidar la relación entre gobierno-ciudadanía.

Desde Palacio Nacional se explicó que todos los recursos que se obtendrán de las subastas de los bienes confiscados se destinarán a temas de salud en los municipios que más lo requieran.

La subasta también tiene una gran carga simbólica, pues convierte lo ilícito en beneficio público y demuestra que es una lucha clara y firme en contra de la impunidad, lo que continúa consolidando a este gobierno como una transformación estructural.

A la par también regresan los Tianguis del Bienestar, en donde se distribuyen de forma gratuita bienes confiscados como; ropa, zapatos, utensilios del hogar, juguetes, en zonas vulnerables del país y según indican datos del gobierno federal, del 3 de junio a la fecha se han entregado 1 millón 463 mil 465 bienes y 63.2 toneladas de artículos en Guerrero y Oaxaca.

Frente a décadas del sistema neoliberal, las acciones de esta administración construyen la realidad del Estado como garante del bienestar colectivo, corrigiendo las desigualdades históricas y desde un ojo crítico, estamos hablando de no solo un mecanismo de recaudación, sino también una gran herramienta que visibiliza la tarea titánica de confortar al crimen organizado.

La subasta y los Tianguis del Bienestar (como acciones lanzadas a través de un instituto que carga con una responsabilidad tan grande como lo es devolverle al pueblo lo robado) son parte de una reparación social y en la redistribución de lo que alguna vez fue el producto de un delito, reconociendo y reparando el daño causado por la corrupción y el saqueo, tratando de recuperar la confianza, dignidad y sentido de comunidad de todo el Pueblo, algo que le devuelve a la política el Humanismo Mexicano.

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