A tan solo 15 días de concluir su mandato, el Presidente López Obrador reconoció públicamente su afección cardiaca. Durante un evento reciente, AMLO expresó: «No puedo forzar más a mi pobre corazón, que me ha ayudado mucho». Esta declaración subraya la importancia de su salud en la decisión de retirarse de la vida pública.
López Obrador, quien ha liderado el país desde diciembre de 2018, mencionó que su ciclo ha terminado y que es momento de pasar la estafeta a la siguiente administración.
«La carrocería ya no anda bien, entonces ya cierro el ciclo; sobre todo, tengo un problema de una enfermedad cardiaca porque me dio un infarto y ya no puedo forzar más a mi pobre corazón», afirmó.
El Primer Mandatario también destacó su satisfacción por entregar la banda presidencial a Claudia Sheinbaum, a quien describió como una mujer preparada, honesta y de buen corazón. AMLO planea retirarse a su finca «La Chingada» en Palenque, Chiapas, donde espera disfrutar de una vida tranquila lejos de las presiones políticas.
Esta revelación sobre su salud añade una dimensión personal a su despedida, recordando a los ciudadanos la humanidad detrás del líder político.
Durante décadas, ha sido una figura central en la política mexicana, destacándose por su liderazgo y compromiso con la democracia. Desde sus inicios en la política, ha luchado por los derechos de los más desfavorecidos y ha trabajado incansablemente para reducir la desigualdad en el país. Su visión y determinación han dejado una huella imborrable en la historia de México.
A lo largo de su Mandato, el Jefe del Ejecutivo ha mantenido una popularidad notablemente alta, reflejo de su conexión con el Pueblo y su capacidad para abordar temas cruciales con transparencia y firmeza. Su legado incluye importantes reformas y programas sociales que han beneficiado a millones de mexicanos, consolidando su lugar como uno de los líderes más influyentes de la nación.









