jueves, 23 abril 2026
Hora: 14:10

«La fiscal»: una ventana de esperanza en medio de la oscuridad

Hace unos días me senté frente a la pantalla y no pude soltarla hasta terminar los tres episodios de La fiscal, la nueva docuserie de Netflix que sigue el trabajo incansable de Sayuri Herrera Román como la primera titular de la Fiscalía Especializada en Feminicidios de la Ciudad de México.

Lo que hace única esta serie no es solo el rigor con el que muestra las investigaciones de casos dolorosos, sino la humanidad que transmite. Ver a Sayuri y a su equipo trabajando contra el reloj, contra la burocracia y, sobre todo, contra la impunidad, duele… pero también sana. Porque por primera vez vemos desde dentro cómo se construye justicia con perspectiva de género.

Personalmente, tengo el enorme privilegio de conocer a Sayuri. Y les puedo decir con el corazón en la mano: es una gran persona. Una mujer íntegra, valiente y profundamente comprometida. De esas que no hablan por hablar, sino que actúan. De esas que llevan en la sangre el activismo, pero que decidieron entrar al sistema para intentar cambiarlo desde adentro. Verla en la serie, con su determinación, su cansancio y su ternura al mismo tiempo, me confirmó lo que ya sabía: Sayuri es de las buenas.

No se puede hablar de este logro sin mencionar el papel fundamental que jugó Ernestina Godoy al frente de la Fiscalía General de Justicia de la CDMX. Ernestina tuvo la visión y la valentía de crear esa fiscalía especializada en un momento en que la ciudad clamaba por respuestas ante la violencia feminicida. Bajo su liderazgo se impulsó un cambio real: se priorizó la perspectiva de género, se acompañó a las familias sin revictimizarlas y se enfrentaron resistencias internas para que los feminicidios no siguieran siendo invisibilizados o minimizados.

Hoy, ver que Sayuri Herrera ya forma parte del equipo en la Fiscalía General de la República junto a Ernestina Godoy me llena de una esperanza que hacía mucho no sentía. Dos mujeres que han demostrado con hechos su compromiso con la justicia para las mujeres, trabajando ahora a nivel federal. Es una señal clara de que el cambio no se detiene, de que hay personas dispuestas a seguir empujando las instituciones hacia donde deben estar: del lado de las víctimas.
La fiscal no es una serie fácil de ver. Muestra la crudeza de la violencia, el peso emocional que cargan las fiscalas y los peritos, y las noches sin dormir buscando respuestas. Pero también muestra que es posible hacer las cosas diferente. Que cuando hay voluntad política, profesionalismo y corazón, la justicia puede acercarse un poco más a las familias que la esperan.

Si aún no la has visto, te invito a hacerlo. No para entretenerte, sino para entender mejor la magnitud del problema y, sobre todo, para reconocer el esfuerzo de mujeres como Sayuri y Ernestina, que han convertido su vocación en acción concreta.

En un país donde la violencia contra las mujeres sigue siendo una emergencia, series como esta y funcionarios como ellas nos recuerdan que no todo está perdido. Que hay esperanza. Y que, poco a poco, con más Sayuris y más Ernestinas en los puestos clave, podemos seguir avanzando hacia una justicia que realmente proteja y repare.

Porque las mujeres merecemos vivir sin miedo. Y merecemos que el Estado esté de nuestro lado.

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