jueves, 23 abril 2026
Hora: 5:13

El fin del negocio de la enfermedad en México

Sobre el Sistema Universal de Salud

Hace apenas una semana, la Presidenta Claudia Sheinbaum firmaba el decreto histórico que puso fin a la fragmentación de la salud pública en México. Hoy, los datos de los primeros días del Servicio Universal de Salud (SUS) no solo confirman la viabilidad del modelo, sino que revelan la enorme sed de justicia social que late en el corazón del Pueblo de México.

En esta primera etapa de registro para la Credencial Universal de Salud, enfocada en nuestras y nuestros adultos mayores de 85 años, la respuesta ha sido desbordante. Al corte del fin de semana pasado, más de 1.8 millones de personas en este rango de edad ya cuentan con su registro completo. No son solo números; son casi dos millones de historias de vida que ahora tienen la certeza de que su historial médico, sus tratamientos y sus medicinas son una garantía de Estado que los acompañará sin importar si pisan una clínica del IMSS, del ISSSTE o del IMSS-Bienestar.

Esta semana fuimos testigos de lo que antes parecía imposible, la interoperabilidad en acción. Ya se reportan los primeros cientos de casos en estados como Tlaxcala, Nayarit y la Ciudad de México, donde pacientes del ISSSTE fueron atendidos de urgencia en unidades de hemodinamia del IMSS mediante el sistema de «Cero Rechazo», el fin del «feudalismo médico» ha comenzado. Por fin, la infraestructura de salud del país se usa con eficiencia pública y no como cotos de poder institucional.

Sin embargo, el avance del SUS ha desatado, previsiblemente, la furia de los voceros del viejo régimen. Durante estos últimos días, hemos visto intentos burdos de desinformación en redes sociales, tratando de sembrar miedo sobre la supuesta «pérdida de derechos» de los trabajadores sindicalizados. Nada más alejado de la realidad. Lo que la derecha no tolera es que el privilegio de unos pocos se convierta en el derecho de todas las personas. Les aterra el Expediente Clínico Digital Unificado porque la transparencia y la trazabilidad de los medicamentos cierran la puerta a los negocios turbios que antes hacían con la escasez.

El sello del Humanismo Mexicano en este arranque ha sido impecable. El uso de la tecnología no ha sido una barrera, sino un puente, los brigadistas de la salud han visitado casa por casa a quienes, por su avanzada edad, no podían acudir a los centros de registro. Es la ciencia con conciencia, puesta al servicio de los más humildes para asegurar que nadie se quede atrás en esta nueva era de bienestar.

La salud universal ya no es una consigna de campaña; es una realidad administrativa y social que se consolida minuto a minuto. Mientras la oposición se queda atrapada en su retórica de odio y nostalgia por el pasado privatizador, el Gobierno de la Cuarta Transformación construye el sistema de salud más ambicioso y humano de nuestra historia. La salud es un derecho, el Pueblo ha tomado la palabra y el camino hacia el Servicio Universal es ya, afortunadamente, irreversible.

 

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