La economía mexicana volvió a dar señales de fortaleza. Entre abril y junio de 2025, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 1.2% anual, el doble de lo registrado en el primer trimestre, de acuerdo con cifras del INEGI.
El motor del crecimiento fue el sector agropecuario y los servicios, que sostienen a la mayoría de la población. El comercio y los servicios, responsables de dos terceras partes de la economía, avanzaron 1.8%, mientras que la agricultura, ganadería y pesca crecieron 2.6% respecto al mismo periodo de 2024.
Resistencia en tiempos difíciles
El repunte ocurre en un escenario adverso: Estados Unidos impuso aranceles de hasta 25% a ciertos productos mexicanos, en especial al acero, aluminio y automotriz. A pesar de ello, México no se detuvo. El país mostró capacidad para sortear las barreras externas y mantener su crecimiento.
En comparación trimestral, el PIB avanzó 0.6% frente a enero-marzo, con un desempeño sólido en las actividades terciarias, que crecieron 0.8%. Aunque las secundarias registraron ligeras caídas, el balance sigue siendo positivo.
El campo, pilar del crecimiento
En el acumulado del año, la agricultura y ganadería muestran un avance de 4.6%, demostrando que el campo mexicano es hoy una de las principales fortalezas económicas. El comercio y los servicios también mantuvieron el paso con un incremento de 1.5%.
Un México que avanza con la 4T
El Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) confirmó que en junio la economía creció 0.2% mensual y 0.9% anual, impulsada por un espectacular 5% en las actividades primarias y 1.5% en los servicios.
Mientras analistas de la banca privada insisten en advertir sobre riesgos externos y desaceleración en Estados Unidos, los datos muestran otra realidad: México mantiene un rumbo de crecimiento firme gracias a las políticas de la Cuarta Transformación, que apuestan al campo, al mercado interno y a la soberanía económica.









