jueves, 23 abril 2026
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Cooperativismo en México

Nuestro país posee enormes riquezas: histórica, cultural, de recursos naturales y en su gente; pese a ello, trabajar para acabar con las lacerantes desigualdades que subsisten, resulta una titánica labor. Se debe actuar con honestidad y verdadera convicción para reconstruir el tejido social… voltear a ver a las y los que menos tienen, y un punto fundamental es considerar aprovechar los beneficios que el cooperativismo genera. Se estima que las cooperativas son la principal fuente de ingresos para más de 279 millones de personas: casi el 10% de la población activa total de la humanidad. Se han definido como una forma de organización social integrada por personas físicas, con base en intereses comunes y en los principios de solidaridad, esfuerzo propio y ayuda mutua, con el propósito de satisfacer necesidades individuales y colectivas, a través de la realización de actividades económicas de producción, distribución y consumo de bienes y servicios. Al tener ‒en voz de las y los especialistas‒ como objetivo el interés común, las cooperativas constituyen actualmente el modelo más estable de la economía y uno de que más aportan a la justicia social; el desarrollo social, económico y cultural de todos sus socios/as constituye la prioridad, bajo la premisa que donde gana cada uno de los miembros, ganan todos y en consecuencia, la organización es reforzada. 

El primer registro de una cooperativa se encuentra en 1761, en Fenwick (Escocia) en el sector de las hilanderas. La primera empresa cooperativa moderna fue formada en Rochdale (norte de Inglaterra), por 28 artesanos que trabajaban en las fábricas de algodón, y se llamó Sociedad Equitativa de los Pioneros de Rochdale. En cuanto a nuestro país, el movimiento cooperativista inició en la década de 1870, con la creación de una cooperativa de Producción y Venta de sombreros, en 1872. Con base al Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas del INEGI y del Registro Nacional Único de Cooperativas de Ahorro y Préstamo (RENSOCAP), existen un poco más de 8 millones de socios cooperativistas en el país, agrupados en 18 mil 038 cooperativas; el Estado de México es el estado con más cooperativas: 1, 694, y Jalisco cuenta con la mayor concentración de socios: 1, 463, 108. En contraparte se ubican Morelos con 90 cooperativas y Baja California Norte con 10, 043 socios cooperativistas. De esta forma, se concluye que únicamente el 7.39% de habitantes en el país son cooperativistas.

Es importante hacer énfasis en que los principios y valores son los elementos distintivos de las cooperativas; desde 1844, los Pioneros de Rochdale formularon un sistema de principios simple, claro y contundente que les aseguró la conducción de la organización en beneficio de sus miembros. Se basan en ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad y en los valores éticos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por las y los demás. En 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el primer sábado de julio como Día Internacional de las Cooperativas, con motivo de celebrar el centenario del establecimiento de la Alianza Cooperativa Internacional, y en 1995 se celebró por primera vez de manera oficial. Sin embargo, es importante considerar que esta efeméride llevaba celebrándose anualmente desde 1923. Con apego a la normativa vigente, las sociedades cooperativas pueden dedicarse libremente a cualquier actividad económica lícita y existen tres clases: a) De consumo; b) De producción; y c) De ahorro y préstamo. 

Juan José Rojas, Coordinador de la Red de Investigadores y Educadores en Cooperativismo y Economía Solidaria (REDCOOP), afirmó que «si queremos una democracia plena en el país tenemos que aprender del cooperativismo», lo que sin duda debemos considerar y reflexionar. Para ello, debemos tener presente la importancia del cooperativismo, con base a los principios que le rigen: a) Membresía abierta y voluntaria, b) Control democrático de los miembros, c) Participación económica de los miembros, d) Autonomía e independencia, e) Educación, formación e información, f) Cooperación entre cooperativas, y g) Compromiso con la comunidad. Actualmente las cooperativas se encuentran en cualquier nación, independientemente del régimen que ejerza o incluso el discurso religioso que predomine; sus principios y valores están siendo aplicados en las políticas públicas de nuestro país, con el fin de erradicar muchos de los problemas estructurales que enfrentamos, con la visión de que lo fundamental es generar capital social dispuesto a incidir para lograr un cambio sustantivo en nuestra forma de actuar como sociedad, fomentando la formación de cooperativistas ‒lo que va más allá de fundar cooperativas‒ como factor idóneo para forjar bienestar social y estabilidad financiera.

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