jueves, 23 abril 2026
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Más comuneras, más ejidatarias y más revolucionarias

Ensimismadas en nuestra gran Ciudad, las feministas de la urbe no habíamos volteado a ver al campo que rodea esta enorme mancha gris. Más allá de nuestros límites pavimentados, nos obnubilábamos. Así, durante años, nada o casi nada se discutió en nuestros círculos de lectura, salones universitarios ni en charlas casuales; acerca de las mujeres rurales de la Ciudad de México: las injusticias que las atraviesan y cuál es la revolución que ellas encabezan. Ahora se comienza a escribir una historia distinta.

La semana pasada, la Presidenta Claudia Sheinbaum acompañada de la Jefa de Gobierno Clara Brugada y las secretarias de medio ambiente y mujeres, encabezaron un acto público de entrega de títulos de propiedad a más de cien integrantes de los núcleos agrarios de la Ciudad de México. Un acto que busca hacer justicia a quienes no ganaron lo mismo que los hombres en la Revolución Mexicana: la propiedad de la tierra.

Casi 60% del territorio de la Ciudad de México es suelo de conservación (bosque, pastizales, lagos y suelo agrícola). Una parte de ese suelo es resguardado por los núcleos agrarios de esta metrópolis. Resulta que la Revolución Mexicana y gobiernos posrevolucionarios como el de Lázaro Cárdenas dotaron de tierra a miles de campesinos. Nuestra revolución social fue grande -entre otras cosas- por el reparto agrario, pero a las mujeres les quedó a deber mucho.

En 1953 las mujeres mexicanas ya teníamos derecho a votar, pero las mujeres de la ruralidad todavía tardaron 20 años más en que se reconociera explícitamente su derecho a la propiedad colectiva (reforma agraria de 1971). En consecuencia, hoy en día las mujeres de la ruralidad apenas conforman el 25% de ejidatarias y comuneras con títulos agrarios reconocidos. La meta de nuestra Presidenta es entregar al menos 150 mil títulos agrarios más durante su sexenio.

La paridad no puede ser sólo para los grandes cargos de representación. La igualdad no puede ser sólo para las mujeres de las zonas urbanas. La justicia no puede ser sólo para unas cuantas. Nuestra Presidenta lo sabe y está trazando el camino para que la Revolución Mexicana al fin le haga justicia a las campesinas.

 

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